En nuestro país, una reforma tributaria era algo más que esperado, por muchos años analistas y expertos en la materia hacían sugerencia tras sugerencia de que una reforma fiscal integral ayudaría por mucho al mejoramiento de la economía del país y un robustecimiento de las arcas del Estado que han estado dependiendo de las divisas generadas por el petróleo (el 40% de los ingresos que obtiene el gobierno, viene del ramo petrolero, esta tendencia comenzó desde que la industria fue nacionalizada).
Aquella esperadísima reforma se veía muy distante de hacerse realidad, pero no fue sino con un cambio político en el mando del país con la llegada de Vicente Fox, del PAN (por primera vez luego de más de 70 años un nuevo partido del entra a Los Pinos) y su promesa de hacer un gran “cambio” al país, cuando se sintió más cercano esa reforma. Pasaron los años y el sexenio terminó, Vicente Fox no logró lo que muchos pensaron que lograría. Fue hasta el siguiente sexenio con la llegada de Felipe Calderón del mismo partido quien lograría hacer esa hazaña. Con un tercio de la población del país pensando que su triunfo electoral fue un robo, la cosa no se le pintaba fácil, se pensaba que no tendría la capacidad para llevar a cabo esos cambios significativos que se necesitaban, pero la realidad fue distinta, con un panorama que le favoreció con una crisis económica tocando su puerta (pues según expertos la economía mexicana caería alrededor del 9 % en la actividad económica y con un pronóstico para el 2010 de una recuperación tan solo del 2,5%) y unas cámaras legislativas tripartititas donde no había una mayoría parlamentaria le dio margen de movilidad para llegar a acuerdos a favor de esta iniciativa y una más de suma importancia la reforma a la Ley del ISSSTE.
El gobierno federal fue quien propuso esta iniciativa de reforma, y fue el entonces secretario de Hacienda Agustín Carstens quien con sus colaboradores diseñaron el plan de egresos de 2010 que entregaron a la cámara de diputados junto con la iniciativa de reforma a la Ley tributaria para ser debatida por los diputados federales.
Un motivo por la que se llevo a cabo esta propuesta es que en esos años se dio a conocer que el principal pozo petrolero, Cantarell, había declinado su producción, se habían dejado de producir 500 mil barriles de petróleo diarios en ese año por lo que significaba menores ingresos para el Estado y había una necesidad de reponer aquello que no ingresaba para poder cubrir todos los gastos estatales, los primeros cinco meses de ese año, el ingreso petrolero neto se ubicó en 308.329 millones de pesos (unos 23.182 millones de dólares), cifra 24% inferior al de los mismos meses del año pasado.
Además de la reforma, una medida más para paliar estos efectos de menor ingreso combinado con la crisis financiera era de reducir el gasto público en un 3,6% con respecto al año 2008, la recaudación en México se traducirá en una caída del ingreso por unos 480.100 millones de pesos (unos 36.200 millones de dólares). El gasto público programado para el año 2009 era de 2,32 billones (unos 175.000 millones de dólares), pero con el ajuste para 2010 va a quedar en 2,23 billones de pesos (168.000 millones de dólares).
Pero entonces ¿Cuáles fueron esos cambios para lograr sanear las finanzas estatales y tapar el boquete fiscal en que se encontraban de más de 374,000 millones de pesos? Habría cambios en los impuestos y otras medidas enlistadas a continuación:
*Subir en un punto porcentual, al 16%, la tasa del Impuesto al Valor Agregado. Para la región fronteriza el cambio fue del 10% al 11%, y cabe mencionar que no habrá gravámenes a alimentos y medicinas.
* Elevar en dos puntos, a un 30%, el Impuesto Sobre la Renta (ISR), una reducción al 29% en el año 2013 y un retorno al 28% en el año del 2014.
* Aplicar un nuevo impuesto a los servicios de telecomunicaciones de 3%, menor al 4% que había propuesto el Gobierno en su proyecto. De este gravamen queda exenta la telefonía fija rural, telefonía pública y los servicios de interconexión.
* Aumentará el impuesto a la cerveza a un 26.5%, desde el 25% actual, durante los años del 2010 al 2012. El Gobierno proponía que el impuesto se fijara en un 28%. Se gravará con 40.2 centavos a la cajetilla de cigarros.
* Subirá el impuesto sobre depósitos bancarios en efectivo, que se aplicará desde los 15,000 pesos y no desde los actuales 25,000 pesos. La tasa del tributo pasa del 2% al 3%.
Esta reforma fiscal fue aprobada por el Congreso de la Unión el día 31 de octubre del año de 2009 tras un intenso debate de los legisladores. El día 11 de noviembre fue aprobado por el Senado de la república y en el Diario Oficial de la Federación se publica dicha reforma el día 7 de diciembre de 2009.
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