Una de las razones (escusas) que pone el gobierno federal para decidir un aumento al impuesto del valor agregado es la necesidad de aumentar los ingresos de las arcas gubernamentales para poder financiar todo el gasto que se realiza mediante políticas de asistencia social.
Con un aumento en los ingresos el gobierno puede realizar gastos en infraestructura en todo el país creando empleos (empleos temporales para ser exactos), aumentando la competitividad de las empresas al contar con más infraestructura, aumentar las dimensiones de programas sociales o crear otras para alguna necesidad apremiante.
Con todo lo anterior es importante entonces hacerse la pregunta de, ¿Es necesario aumentar los ingresos del gobierno federal para la realización de sus múltiples compromisos? Podría decir que sí. Es sano que el gobierno diversifique sus fuentes de ingresos y en el caso de México, disminuir su dependencia a la renta generada por las actividades petroleras. Algo que no es sano es que se pretenda cargar con esta responsabilidad al ciudadano común que tiene difícil su situación económica en estos tiempos igualmente difíciles. En un país que cuenta con 13 millones de pobres según la SEDESOL, siendo el 60% de éstos habitantes de áreas rurales según la ONU, se pretende que ellos paguen mayores impuestos para sanear las finanzas públicas. En un país de contrastes en su PIB medio per cápita, mientras que en los 10 municipios más adinerados dicho índice es de 32,719 dólares anuales en los 10 más pobres es de apenas 604 dólares anuales se quiere aumentar los impuestos al valor agregado, impuesto que no diferencia las riquezas que posea el individuo sino que todos (ricos y pobres) pagarán por igual, ¿Es acaso esto justo?
En un país que ha dejado el lugar a Brasil como el motor de América Latina y cayendo en un segundo puesto, esto como resultado de una desaceleración económica, se pretende desacelerar aún más la economía ya que elevar las tasas impositivas hacen que el consumo de la población disminuya ante el aumento de los precios que genera dicho incremento en los impuestos. El gobierno tal vez no se ha dado cuenta (quiero pensarlo de esa manera) de que en la post-crisis económica es necesario la reactivación de la economía para evitar nuevas crisis o la continuidad de la misma que aún tiene repercusiones, pero con mayores impuestos ésto no ayuda en nada sino todo lo contrario.
Se piensa que al aumentar los impuestos al valor agregado generarían mayores recaudaciones por parte del fisco pero, ¿realmente así ocurre? Si le aumentamos el impuesto a un producto, éste aumentará su precio al público pues los empresarios desplazarán el nuevo costo al consumidor si no pueden absorberlo mediante recortes de personal u otra medida que aumente la productividad. A mayor precio del producto se consumirá menos por parte del público y la recaudación que supuestamente aumentaría podría no serlo de esa manera. Entonces no solamente el precio se encarecerá (inflación), la recaudación no aumentaría lo suficiente y también abría un aumento en el desempleo.
Las pequeñas empresas tendrían aún mayores dificultades para mantenerse en sus actividades sino es que terminan por cerrar. Las empresas grandes por lo contrario pueden absorber los incrementos a las tasas impositivas y mantienen sus precios al consumidor final con mayor productividad o en casos extremos tienden a congelar los incrementos salariales de sus trabajadores por unos años para que de esta manera no se incrementen sus costos y evitar subir sus precios.
Los políticos han olvidado estas consecuencias o no quieren legislar y actuar para frenar la inflación y reducir el poder adquisitivo de la clase trabajadora y las capas más bajas de la sociedad que son los que más sienten los cambios en los precios por más pequeños que éstos sean reduciendo su bienestar cada vez más. ¿Porque no hacer un impuesto que haga a los que más tienen paguen más? En México existe un impuesto a la renta el ISR (Impuesto Sobre la Renta), donde se carga tributariamente a los ingresos que tenga después de deducciones una persona física y moral. Podrían ir por este camino, en la actualidad las personas morales (empresas y organizaciones lucrativas) deben pagar el 30% de sus ingresos y las personas físicas según la legislación vigente varía dependiendo de sus ingresos ya que es un impuesto progresivo osea, que pagan más lo que ganan más y sus tasas van del 1.93% al 30%. Pero igualmente pueden aplicarse impuestos sobre el patrimonio que es igualmente progresivo, impuestos a las transacciones financieras (últimamente muy debatido en el ámbito financiero) que ha sido propuesto por la Unión Europea pero con férrea oposición de los E.U.A. Si bien existe el ISR en México existe muchos mecanismos legales para evadir éste impuesto como exenciones y la evasión fiscal que no es legal pero que existe sería oportuno revisarlo para lograr quizá lo deseado con solamente la modificación de algunos estatutos en éste impuesto o la implementación de otros impuestos que sean progresivos y que se carguen a la riqueza. Todo con el fin de evitar el aumento de un impuesto que implica reducir el nivel de bienestar en personas en situación de pobreza.
"Me parece normal que, nosotros que tuvimos la suerte de hacer dinero, desempeñemos nuestro papel de ciudadanos y contribuyamos al esfuerzo nacional. En mi opinión se necesita la contribución de los más ricos" escribió Lévy, en el lugar 238 de la lista de personas más ricas de Francia.
Con un aumento en los ingresos el gobierno puede realizar gastos en infraestructura en todo el país creando empleos (empleos temporales para ser exactos), aumentando la competitividad de las empresas al contar con más infraestructura, aumentar las dimensiones de programas sociales o crear otras para alguna necesidad apremiante.
Con todo lo anterior es importante entonces hacerse la pregunta de, ¿Es necesario aumentar los ingresos del gobierno federal para la realización de sus múltiples compromisos? Podría decir que sí. Es sano que el gobierno diversifique sus fuentes de ingresos y en el caso de México, disminuir su dependencia a la renta generada por las actividades petroleras. Algo que no es sano es que se pretenda cargar con esta responsabilidad al ciudadano común que tiene difícil su situación económica en estos tiempos igualmente difíciles. En un país que cuenta con 13 millones de pobres según la SEDESOL, siendo el 60% de éstos habitantes de áreas rurales según la ONU, se pretende que ellos paguen mayores impuestos para sanear las finanzas públicas. En un país de contrastes en su PIB medio per cápita, mientras que en los 10 municipios más adinerados dicho índice es de 32,719 dólares anuales en los 10 más pobres es de apenas 604 dólares anuales se quiere aumentar los impuestos al valor agregado, impuesto que no diferencia las riquezas que posea el individuo sino que todos (ricos y pobres) pagarán por igual, ¿Es acaso esto justo?
En un país que ha dejado el lugar a Brasil como el motor de América Latina y cayendo en un segundo puesto, esto como resultado de una desaceleración económica, se pretende desacelerar aún más la economía ya que elevar las tasas impositivas hacen que el consumo de la población disminuya ante el aumento de los precios que genera dicho incremento en los impuestos. El gobierno tal vez no se ha dado cuenta (quiero pensarlo de esa manera) de que en la post-crisis económica es necesario la reactivación de la economía para evitar nuevas crisis o la continuidad de la misma que aún tiene repercusiones, pero con mayores impuestos ésto no ayuda en nada sino todo lo contrario.
Se piensa que al aumentar los impuestos al valor agregado generarían mayores recaudaciones por parte del fisco pero, ¿realmente así ocurre? Si le aumentamos el impuesto a un producto, éste aumentará su precio al público pues los empresarios desplazarán el nuevo costo al consumidor si no pueden absorberlo mediante recortes de personal u otra medida que aumente la productividad. A mayor precio del producto se consumirá menos por parte del público y la recaudación que supuestamente aumentaría podría no serlo de esa manera. Entonces no solamente el precio se encarecerá (inflación), la recaudación no aumentaría lo suficiente y también abría un aumento en el desempleo.
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| Más IVA, más será la inflación. |
Los políticos han olvidado estas consecuencias o no quieren legislar y actuar para frenar la inflación y reducir el poder adquisitivo de la clase trabajadora y las capas más bajas de la sociedad que son los que más sienten los cambios en los precios por más pequeños que éstos sean reduciendo su bienestar cada vez más. ¿Porque no hacer un impuesto que haga a los que más tienen paguen más? En México existe un impuesto a la renta el ISR (Impuesto Sobre la Renta), donde se carga tributariamente a los ingresos que tenga después de deducciones una persona física y moral. Podrían ir por este camino, en la actualidad las personas morales (empresas y organizaciones lucrativas) deben pagar el 30% de sus ingresos y las personas físicas según la legislación vigente varía dependiendo de sus ingresos ya que es un impuesto progresivo osea, que pagan más lo que ganan más y sus tasas van del 1.93% al 30%. Pero igualmente pueden aplicarse impuestos sobre el patrimonio que es igualmente progresivo, impuestos a las transacciones financieras (últimamente muy debatido en el ámbito financiero) que ha sido propuesto por la Unión Europea pero con férrea oposición de los E.U.A. Si bien existe el ISR en México existe muchos mecanismos legales para evadir éste impuesto como exenciones y la evasión fiscal que no es legal pero que existe sería oportuno revisarlo para lograr quizá lo deseado con solamente la modificación de algunos estatutos en éste impuesto o la implementación de otros impuestos que sean progresivos y que se carguen a la riqueza. Todo con el fin de evitar el aumento de un impuesto que implica reducir el nivel de bienestar en personas en situación de pobreza.
"Me parece normal que, nosotros que tuvimos la suerte de hacer dinero, desempeñemos nuestro papel de ciudadanos y contribuyamos al esfuerzo nacional. En mi opinión se necesita la contribución de los más ricos" escribió Lévy, en el lugar 238 de la lista de personas más ricas de Francia.
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Twitter: Jessu_amilcar
Gmail: jessus.amilcar.heredia@gmail.com

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