¿Hay en México lo que se necesita para que tengamos nuestros propios Steve Jobs (Esteban Chambas, “tropicalizando” el nombre, pues)? Poniéndolo en niveles más terrenales, ¿estamos preparando en México a una generación de jóvenes que pueden “pensar diferente”, generar inventos, aumentar la productividad de la economía y con ello crear miles de empresas y millones de empleos? A decir por el conocimiento en historia del profesor Moreira me atrevo a sospechar que hay mucho por hacer. Pero mejor me pongo a analizar algo más serio como los niveles de educación en México para tratar de obtener una respuesta. No me gusta usar los indicadores de moda como las Pruebas Enlace y los resultados de la prueba PISA, que la verdad no entiendo bien qué midan (mea culpa). Tiendo a usar más bien datos que reflejen de alguna manera una decisión tomada, algo más real y palpable, pero que son de uso general, y a partir de eso tratar de obtener unas abstracciones básicas y más o menos convincentes.
Bueno, si analizamos el nivel de cobertura en México parece que vamos en buen camino. Hemos mejorado en todos lo sentidos: la educación básica ya tiene cobertura completa (check!), y la media superior y superior van en buen camino de acuerdo a los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que tenía a la mano.
Esto se ve reflejado en una tendencia creciente en el progreso de los logros académicos de los mexicanos a lo largo de las generaciones. Es decir, cada vez una mayor proporción de mexicanos obtiene un grado de estudios más avanzado. Esto se ve en la importante caída de mexicanos sin escolaridad o que han terminado solamente la primaria (ver flecha verde), y también lo podemos ver en su contraparte: el aumento en el porcentaje de la población dentro de cada generación que ha logrado cada vez mayores tasas de graduación de la secundaria y estudios técnicos o de preparatoria; aunque hubo un estancamiento importante en aquéllos entre los 20 y los 39 años de edad (corchete morado), tal vez debido a que no había suficientes escuelas cuando les tocó estudiar o por las crisis de los 80s y 90s, no sé. Llama en especial la atención el importante aumento en la obtención de grados de educación media y media superior de los más jóvenes, quienes están avanzando de manera considerable en sus logros escolares en comparación con la generación anterior (ver flechas azul y morada juntas).
¿Vienen “con todo” esas nuevas generaciones? ¿Deben estar listos los indios, los chinos y los tailandeses para el creciente Mexican Power (los escogí porque son los países que están mi top ten culinario)? ¿Estamos engrosando las filas de mexicanos preparados, que pensarán diferente, generarán nuevas ideas y que fundarán las empresas mexicanas del futuro que competirán en el “mundo mundial”?
Me temo que no. Parece ser que ese aumento en la proporción de estudiantes con por lo menos secundaria se quedará más o menos estable a menos que hagamos algo “prontou”.
Como se observa en la gráfica de tasa de asistencia escolar, medida como la población en una determinada edad que asiste a la escuela dividida entre la totalidad de la población en esa edad, podemos ver que como país hemos sido bastante buenos en captar y mantener a los niños en las escuelas hasta terminar la primaria independientemente del tamaño de la localidad. Un punto a favor de la SEP gracias a la mayor cobertura escolar. Pero después de eso tenemos una caída estrepitosa que se transforma de casi 100% a los 12 años (cuando se termina la primaria en promedio) hasta un bajísimo 30% a los 18 años en las poblaciones más pequeñas del país. Si pensamos que eso se puede deber a que en los pueblos hay menor cobertura de secundaria y preparatoria lo pensaría de nuevo ya que, aún con magnitudes distintas, la caída es generalizada independientemente del tamaño de población. ¿Será que la calidad de la educación es tan mala que los chavos una vez que pueden tomar una decisión más o menos independiente, dejan la escuela? ¿Será que los trabajos a los que podrán acceder si estudian más son tan malos que los jóvenes consideran que no vale la pena seguir estudiando? ¿El problema radica en la calidad de la educación, los salarios esperados, los trabajos potenciales? ¿Todo? Para eso hay que estudiarle más a fondo…ahora mismo no tengo la respuesta.
Lo que sí veo es que la cantidad de “ninis” puede aumentar, o por lo menos no disminuir, si no hacemos algo para tender el puente de la escuela al trabajo de manera real y sostenible, con sus respectivas implicaciones en términos de delincuencia, narco, etc. Y cuando veo los datos pienso que el esfuerzo debe enfocarse en la secundaria y la preparatoria, sobre todo dado que los recursos son escasos. Tal vez no todo se resuelva con mayores recursos, sino con el mejor uso de los ya existentes mediante mejores técnicas docentes y contenidos educativos. ¡Lástima que no hay un “Narro” de los directores de secundarias, preparatorias y escuelas técnicas que abogue por mayores recursos o mejor uso de los mismos en sus instituciones (esto último no lo pidió Narro)!
Por lo pronto, los indios pueden dormir tranquilos (los chinos no tanto, ya lo comentaré en un escrito posterior), pero yo no puedo dormir tranquilo sabiendo que en nuestro México estamos haciendo incompleta la tarea educativa



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